Pequeño arbusto de hoja persistente y porte redondeado, cuyo máximo atractivo se produce durante el invierno y la primavera, momento en el que se hacen visibles sus botones florales.
Es un arbusto compacto que no suele sobrepasar el metro de altura y con una silueta uniforme y redondeada.
Las hojas son perennes, de mediano tamaño, perfil ovalado y presentan una atractiva coloración verde oscura.
Las flores se disponen en grupos numerosos formando espigas esféricas. Aparecen en indviduos distintos según sea su sexo, de manera que para obtener bayas, otro interesante atractivo de estas plantas, es necesario situar algún macho juto a varias hembras. Las flores desprenden una delicada fragancia.
Es una planta de sombra o media sombra.
Resiste bien las heladas.
No tolera la sequía, por lo que hay que regar abundantemente y acolchar la base de la planta para conservar la humedad.
Precisa de un suelo con abundante proporción de materia orgánica en descomposición, o lo que es lo mismo, de carácter ácido.
No necesita poda.
Por esquejes en verano o por semillas en otoño.
Está indicado para ambientes umbríos. También es fácil cultivarla en macetas.
Puede ser combinado con otras plantas acidófilas, como azaleas, rododendros, pieris, camelias, hortensis o kalmias en composiciones de tipo rústico.
S. j. Rubella es un clon masculino muy frecuente en la actualidad. Sus rojos botones de flor son visibles durante todo el invierno, para abrirse a comienzos de la primavera, como diminutas flores estrelladas de tono blanquecino; S. j. Doremanii es una variedad femenina de características semejantes a la masculina, a las que se suma la presencia de bayas también durante la estación fría.